Vencer a los pequeños, pero infalibles, obstáculos para escribir la tesis


Hoy me cancelaron una reunión sobre la hora y me dejó un espacio en mi agenda de improviso. Estaba por dedicarme a otra cosa y me acordé del proyecto que me propuse hacer en estos meses. Pero pensé en postergarlo para otro día y dedicarme al ocio, o no-actividad productiva, a lo que es importante dedicarse también, pero la verdad es que según mis planes iniciales estaría trabajando en este momento y me conviene aprovechar. Volví a pensar en mi proyecto, que es escribir publicaciones tanto para redes como para revistas científicas durante los próximos 3 meses. Me levanté a prepararme un café. Agarré el celular y respondí un par de mensajes, iba a abrir un rato IG, pero antes de abrir alguna de las redes miré la computadora. Estaba ahí, abierta, esperándome… Me decidí por dedicar las próximas 2 horas a divertirme, pero con mi proyecto profesional, que por alguna razón que me importa elegí. Aquí estoy, les presento los resultados.



Esto de procrastinar los proyectos es un problema recurrente en gran cantidad de estudiantes e investigadores que están desarrollando sus tesis, textos de publicación de sus resultados o informes de investigación, porque es una tarea difícil, que demanda más energía de la que imaginamos (Estudiar quema calorías). Pero, un poco también, sucede porque se hace gran parte en soledad. A su vez, el ambiente y lo que nos rodea ofrece tentadoras situaciones alternativas o chupetes distractores: publicaciones en redes sociales, objetos para ser limpiados, otras ideas inútiles para darse manija, etc. Distractores que son como “pequeños” obstáculos a superar antes de focalizarme en ese proyecto tan importante para mí desarrollo profesional. Estos distractores infinitos sirven de excusa para evadir el esfuerzo que debemos afrontar, pero si logramos una forma de sortearlos es capaz que encontremos el resquicio por el que se van colando los avances hacia la la meta que me propuse profesionalmente.


Soy una creyente fiel de la importancia de tener proyectos personales para llenarnos de empuje y disfrutar la vida. Entiendo por disfrutar: aprovechar los frutos. Es decir, cosechar momentos, experiencias, sentimientos, sensaciones, placeres, equipos, amistades, que te gratifican la existencia. Para ello se requiere de laburar. He observado en muchas oportunidades que cuando se labura en proyectos elegidos hasta los obstáculos y las barreras pueden ser de gran utilidad.


Por ejemplo, aprovecho esta reflexión compartida para recordar 4 truquitos o formas inteligentes de eludir los citados “pequeños” obstáculos que han funcionado para muchos casos.


  1. Programarse con antelación en una agenda las horas que se le van a dedicar al trabajo en el proyecto. Esa programación debe tender hacia cálculos realistas, es decir incluir en el plan horas de descanso, diversión, socialización, familia, trabajo, tareas domésticas y otras actividades que también hace parte de nuestra vida cotidiana.

  2. Mi querida directora de tesis en estos días, orientándome con la organización de un plan de publicaciones de mi tesis de doctorado, me insistió en una idea que es muy valiosa pero a veces se nos olvida. “Trabajá todos los días un ratito”. Cuando me planifiqué no me pude anotar todos los días, pero sí varios días por períodos cortos pero eficaces. Hoy precisamente me surgieron estas 2 horas de improviso y las puedo aprovechar.

  3. Otra estrategia que funciona bastante bien es trasladarse a algún lugar elegido exclusivamente para ir a laburar nuestro proyecto, por ejemplo bibliotecas, bares, taller de trabajo, terraza agradable, etc., pero que sea un lugar al que vamos a lo que vamos. Esta práctica suele ser más necesaria en las etapas iniciales o cuando se quiere retomar el proyecto que hace rato tenemos medio abandonado. En las etapas cuando ya estás conectada/o proactivamente con el proyecto, con la tesis, es posible que cualquier lugar sea propicio para avanzar.

  4. Planificar encuentros de trabajo periódicos con otras personas que estén en una situación similar con proyectos propios; compañeras/os de clases; estudiantes que están haciendo sus tesis; amigues que quieren desarrollar un producto propio, diseñar un programa, lo que sea. Pero la idea es juntarse con alguien que también necesite construir el hábito de dedicarse a actividades que requieren de concentración intelectual y de cierta disposición física para ser realizado.

Lugares para hacer la tesis
Espacio de estudio compartido

Los encuentros para compartir tiempo de estudio dedicado a la tesis y los proyectos incentivan y, motivan; especialmente esos días cuando no queremos hacerlo pero bueno, ya teníamos el compromiso con otra persona y no da dejarla botada. Además si son recurrentes facilitan la construcción del hábito de estudio.


Estas ideas que sugiero, desde mi experiencia personal y la alcanzada por haber acompañado muchas personas a hacer sus tesis, son bastante efectivas y se pueden adaptar a cada caso. Adicionalmente, tener hábitos de estudio/trabajo es imprescindible para alcanzar los objetivos que nos trazamos en la vida. Estas prácticas tienen más efectividad cuando después de terminar la jornada, que dedicamos a nuestro proyecto, dedicamos algunos minutos a disfrutar de la satisfacción por lo avanzado, por lo aprendido y por haber superado aquellos pequeños escollos, que encadenados pueden sacarnos fácilmente de nuestro propósito.

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