Cómo avanzar en la tesis: por qué necesitas ponerla en tu agenda semanal

La tesis es una tarea con altas probabilidades de ser procrastinada, esto le pasa a cualquier persona. Hacer un TF, TFM o investigación doctoral es un esfuerzo intelectual y eso visto de lejos intimida un poco, pero también te enseña a lograr tus metas.
Cualquier esfuerzo que decidimos enfrentar viene de la mano del deseo de postergarlo, por eso, sí sentarse a trabajar con la tesis depende sólo de unas ganas que aparecen mágicamente algún día de esta semana, es poco probable que avances como te gustaría. ¿Pero entonces, cómo avanzar en la tesis cuando la motivación no aparece?
La tesis no avanza con inspiración: avanza con agenda
Imagina un jueves a la noche. Cerraste el día laboral, cenaste algo y te vas a tomar un merecido descanso en el sillón, pero con la sensación de que ‘hoy tampoco fue’. Esto no se explica porque no quieras avanzar: es que estuviste esperando ese momento mágico en el que aparece la claridad, la motivación o la energía justa para sentarte a trabajar en el documento que estas armando.
Ese momento casi nunca llega. Y no porque te falte capacidad, sino porque la tesis no funciona con inspiración espontánea: funciona con estructura, disciplina y que te convenzas de que quieres terminar este ciclo en tu formación.
Porque el tiempo para estudiar y dedicarse a un proceso intelectual no podemos dejárselo a la inspiración. Hacer la tesis es un proyecto que necesita de nuestra disposición y disciplina, requiere que cultivemos un hábito de estudio, por una temporada. Este esfuerzo algún día se termina y te deja muchos frutos.
Cómo avanzar en la tesis con una planificación semanal realista

Cada domingo, conviene dedicarse unos minutos a ver cómo viene la semana: abre tu agenda y busca unos huecos reales. No uno ideal, no uno perfecto: uno posible. Anota varios ratos para dedicarlos a tu tesis.
Mientras lo haces imagínate cómo lo harás -quizás con el mate o el café al lado, en un lugar confortable y con el material a mano que vas a usar para hacer la tarea que te planifiques-.
Ese pequeño gesto, cinco minutos de organización, es lo que transforma la tesis de una idea abstracta en una actividad concreta que tiene día y hora.
Cada semana regálate esta rutina hasta que termines la tesis. No es necesario suponer que será unos días fijos hasta el final, porque cada período viene con demandas de tiempo, y a lo mejor necesitas cambiar los días y horarios. Pero conserva la costumbre de incluir semanalmente horarios para dedicarte a tu trabajo final universitario para cerrar ese ciclo crucial en tu formación profesional.
Lo más importante es que te asegures de que todas las semanas dedicas un número superior a 6 horas a trabajar con tu tesis.
Llevar agenda es un paso adelante en la organización de tus prioridades
Por eso, al momento de hacer la tesis es tan necesario llevar una agenda, si ya lo haces, muy bueno, tienes un hábito que ayuda mucho a optimizar el tiempo, lo que te permitirá realizar todas las actividades que te importan en tu vida cotidiana; porque es necesario combinar este proyecto con tus otros roles, como ser: trabajar, ir a entrenar (gimnasio, baile, deporte, etc.), compartir con las personas que queremos, actividades de participación (política, asociación, grupo de teatro o canto), tareas administrativas y de la vida cotidiana, estudiar (para quienes están cursando) y tiempo para hacer la tesis. Toma tu calendario y define específicamente qué días y a qué horas vas a trabajar la siguiente semana con la tesis.
Si todavía no llevas agenda para tu vida cotidiana este es momento de hacerlo. Cuando empiezas a llevar agenda, algo cambia: de repente ves en blanco y negro que sí tienes horas disponibles, que no todo está perdido, que tu semana, con todas sus actividades, tiene lugares donde la tesis puede entrar sin romper tu vida.
Esa claridad calma. Te ordena. Y te devuelve la sensación de que avanzar con la tesis es posible

La tesis es un proyecto grande, sí, y también es un proyecto posible. Cuando le das un espacio real en tu semana, empiezas a ver que no necesitas inspiración extraordinaria para avanzar: necesitas constancia, claridad y un plan que te sostenga. Cada hora que reservas es una inversión en tu propio logro. Y cuando ese hábito se vuelve parte de tu vida cotidiana, el final del camino deja de verse lejano.











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