Redacción académica para tesis: claves para aprender a escribir
- coachparatesistas
- 20 abr
- 5 Min. de lectura
“Me cuesta un montón la redacción".
"Soy muy mala escribiendo. No sé escribir"
"Tengo las ideas en la cabeza, pero me cuesta proyectarlas en la hoja"
“Escribí como 30 hojas de información que saqué de internet, el problema es que no lo hice muy académicamente.”
“Me cuesta escribir en términos académicos.”
“El tema me gusta mucho y me motiva, pero cuando me siento a escribir me duele el estómago. Me da como maluquera"
Las citas anteriores provienen de las entrevistas que hago desde hace más de 13 años a quienes consultan por el servicio que ofrezco de coaching y enseñanza metodológica para hacer tesis e investigaciones académicas. En esta exploración he observado que el 29,3% de las personas encuestadas, indican que uno de sus principales problemas es la escritura. Este problema alude a la dificultad de organizar las ideas argumentando a partir de datos, teorías u otras investigaciones. Es común y sucede entre personas de diferentes países.

Entre tesistas de diferentes niveles y diversas disciplinas el planteo de la dificultad de redactar las ideas y sostenerlas con evidencias es recurrente. Suele paralizar a las personas cuando deben redactar sus tesis o informes finales académicos, pero es posible aprender a hacerlo. Porque parte de la dificultad tiene que ver con la falta de entrenamiento y práctica en la producción de textos argumentativos. En algunos casos faltan conocimientos técnicos de redacción, sintaxis y gramática, pero éstos también se adquieren y perfeccionan en el proceso de escribir.
Es frecuente, que en las clases universitarias se parta de la premisa de que ya las habilidades de escritura científica son dominadas por las/os estudiantes, y no siempre es así, como lo ha evidenciado una investigación que profundiza en el tema (Carlino, 2005). De ahí la recurrencia del miedo a escribir con la formalidad que requiere un texto académico, entre estudiantes de todos los niveles de la educación superior. Pero, basada en resultados obtenidos con tesistas que he acompañado, sé que esta situación se puede superar siempre que se practique reiteradamente la escritura atenta. Con disposición a la revisión, una y otra vez, de los textos producidos.
La premisa que sostiene todo lo que sigue es esta: para comprender, es necesario escribir. No sólo para comunicar lo que ya se sabe, sino para construir el pensamiento mismo. Por eso la escritura es la clave de múltiples tareas implicadas en el desarrollo de una tesis, una maestría o un doctorado.
Cuando comienzas a trabajar en un texto, escribir es lo primero que te permite ordenar tus ideas. Cuando lees y necesitas integrar esa información a tu propio argumento, también escribes: para resumir, sintetizar y reformular con tus palabras. Y cuando ya identificas algo que decirles a tus lectores, escribes para exponer tus reflexiones con sus fundamentos.
El informe final de tesis es la expresión escrita de tu proceso y sus resultados, construida sobre información y datos relevados y analizados sistemáticamente. Pero para llegar a ese documento, antes tuviste que usar la escritura para comprender, organizar y sintetizar. El producto final no existe sin ese recorrido previo.
En este sentido, a continuación, explico tres consideraciones para tener en cuenta al pensar escribiendo, para quienes quieren hacer sus tesis o monografías universitarias y obtener beneficios del esfuerzo.
El primer borrador es solo el punto de partida
Los primeros textos que redactas para presentar una tesis, idea o argumento suelen estar incompletos y poco claros, y eso es esperable. Son el reflejo de una reflexión inicial que te sirve para comprender el tema y plasmar ideas que todavía necesitan ser reelaboradas a partir de la revisión de marcos teóricos y antecedentes. Al mejorar la redacción, la idea se va desarrollando y aparecen los argumentos que querías explicar. En ese proceso, lo que estaba confuso en tu mente empieza a tomar forma en el papel.
Para pulir esa expresión es ineludible la revisión continua y la reelaboración del texto: es la iteración lo que permite afinar la exposición escrita de tus ideas. Quien mejor ha explicado este proceso es Howard Becker en su Manual de escritura para científicos sociales (2011), una lectura que recomiendo a cualquier tesista.
Hoy, en tiempos de IA generadoras de textos la habilidad escribir, para cualquiera de sus funciones, es incluso más importante que antes. Porque ni los modelos más avanzados de IA pueden redactar una tesis de calidad, aunque sean de gran utilidad para aprender, entre otras cosas, redacción académica. Porque la IA puede producir texto, pero no puede hacer el recorrido intelectual necesario para que comprendas el tema, organices tus propios argumentos y te apropies del conocimiento. Usarla para que escriba tu tesis es saltear la parte del trabajo que te hace mejor profesional, porque el proceso de reescritura te ayuda a entender lo que estás pensando.
Ordenar las ideas antes de escribir

Al inicio de cualquier paso de la tesis no están estructuradas las ideas que necesitas expresar, y es necesario organizar, además de sustanciar (con teorías y antecedentes), los argumentos, para lo cual es de gran utilidad armar un mapa o esquema conceptual. En este caso la escritura sirve para armar un diagrama de lo que se está pensando, a partir de identificar las relaciones entre las afirmaciones que se quieren sustentar.
Dicho de otra forma, es necesario armar un esquema del argumento a partir de oraciones breves y precisas que aclaran el orden y las relaciones entre las ideas. Para estructurar un capítulo, subcapítulo, incluso la tesis completa, siempre es útil elaborar un diagrama que represente la conexión entre las ideas sintetizadas que le dan forma al argumento principal y los secundarios. De ahí la utilidad de armar los mapas conceptuales para estudiar y para estructurar la escritura de un texto académico.
Cada párrafo tiene un propósito y una dirección
Conviene recordar que al pensar textos académicos por escrito también es importante tener en cuenta que cada párrafo gira en torno a una idea principal y un propósito, en relación con el núcleo de la tesis. Esto te permite organizar en párrafos las explicaciones. Adicionalmente, cuando estás armando algún apartado de tu tesis o monografía, conviene tener en cuenta que si la idea que vas a escribir no tiene que ver con los objetivos, el problema o las preguntas, es probable que sea innecesaria. De ahí la importancia de definir “el punto en el horizonte” hacia cuál dirigirse, porque buscar el objetivo permite focalizar las reflexiones y; por lo tanto, lo que se está escribiendo. El esquema anteriormente referido se organiza siempre en función de los objetivos de la tesis.
En conclusión, la escritura cumple funciones distintas a lo largo del proceso de tesis: sirve para comprender, para organizar las ideas y para exponer las reflexiones con sus argumentos. Ninguna de esas funciones es prescindible. El informe final solo es posible porque antes existió ese recorrido previo de escritura y reescritura.

Este recorrido, y la escritura que lo sostiene, se perfeccionan con la práctica. Y es más eficiente cuando se dominan las formalidades de la redacción y se cuenta con alguien que lea, corrija y enseñe desde el punto de partida de cada quien: no solo un coach, sino alguien con formación académica y con trayectoria en investigación que pueda acompañar el proceso desde adentro.
Si la escritura académica, propia de tu disciplina, te parece lejana al comenzar tu tesis, eso es esperable. Lo que importa es saber que mejora con el entrenamiento y la revisión minuciosa, borrador tras borrador. Ese proceso es tuyo. Ninguna IA puede hacerlo en tu lugar, y es precisamente ahí donde reside su valor: en lo que aprendes mientras escribes.
En síntesis: La escritura no es un trámite: es el proceso mismo de pensar, comprender y avanzar en la tesis.
Bibliografía
Becker, H. (2011). Manual de escritura para científicos sociales. Cómo empezar y terminar una tesis, un libro o un artículo. Buenos Aires: Siglo veintiuno editores.
Carlino, P. (2005). La Escritura en el Nivel Superior. La Gaceta. Número 418, 1–8. Disponible en: https://pesmartinez- sjn.infd.edu.ar/sitio/curso-de-ingreso%202018/upload/La_escritura_en_el_nivel_superior.Doc2.pdf











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